Sunday, May 14, 2017

De madres negras y del miedo que se siente


Inti tiene 15 años. Una tarde de la semana pasada  al llegar del colegio me preguntó, casi a modo de reclamo, que por qué razón  no le había hablado sobre el protocolo a seguir  ante un eventual encuentro con la policía. La pregunta surgió a raíz del tema del día en ONYX, un club en su escuela, que reúne a estudiantes  en su mayoría afroamericanos,  para discutir asuntos  que atañen a su comunidad y afectan a los jóvenes.

Ante la pregunta, siento un frío extraño que me recorre el cuerpo, me aprieta el alma y me llena de una sensación de impotencia ante una realidad ante la cual  no tengo ningún control y que amenaza la vida de mis hijos y de tantos  jóvenes negros.  La pregunta de Inti, solo me reconecta con una realidad,  que cuando viene a mis hijos, finjo no ver, por miedo o por negación, pero que me  golpea ese instinto (que algunos hasta niegan que existe),   de protección  a mis hijos . Porque el tema ha estado ahí, en mi cabeza y en mi alma y en todos mis temores no sé por cuánto tiempo. El asunto  del acoso policial y la criminalización de los jóvenes negros me toca personalmente porque da la casualidad de que tengo un hijo de 25 años y uno de 15 que me duelen en el alma cada vez que pienso en ese mundo ahí afuera,  que les impide ser y vivir sin el temor y la posibilidad de ser abordados y lastimados por quienes tendrían la responsabilidad de protegerlos.

La pregunta de Inti, sobre cómo debe actuar ante un eventual encuentro con la policía, me llena de temor porque sé que la respuesta es necesaria, porque sé que él espera una respuesta, y la reclama  porque tiene derecho a una vida sin miedo.  De alguna manera sé que él conoce la respuesta o al menos supone cual es. El también ha visto y comentado y vuelto a ver casos y mas casos de jóvenes y hombres negros acosados, lastimados o  muertos a manos de la policía. Se que en el fondo entiende lo que  debe hacer y lo que no debe hacer. Porque al final, de lo que estamos hablando aqui, son reglas básicas de  sobrevivencia para jóvenes y hombres negros.  Entonces recordé este video que  comparto (por favor veanlo, es necesario). Porque a pesar de la ira, del enojo colectivo, del racismo y de  la impotencia que se siente,  entiendo  que  lo importante es, como nos dice ese el video: “llegar sanos y salvos a casa” .
En este video,  con palabras e imágenes tan crudas como reales, se  dan algunas “reglas de sobrevivencia si eres detenido por la policía”  Yo entonces,  se las repito a Inti, y  empiezo:



https://vimeo.com/116706870
Get home Safely: 10 Rules of Survival

10 reglas de supervivencia, si eres parado por la policía.
  1. Siempre debes mostrarte respetuoso y educado. Mantén la boca cerrada
  2. Recuerda que el objetivo es llegar a casa, a salvo. Si sientes que tus derechos han sido violados, tú y tus padres tienen el derecho de poner una denuncia en la policía local.
  3. Bajo ninguna circunstancia, argumentes con la policía
  4. Recuerda que todo lo que digas o hagas podrá ser usado en tu contra en la corte
  5. Mantén tus manos abiertas y a la vista SIEMPRE
  6. Evita cualquier contacto con la policía. No hagas movimientos bruscos  y mantén tus manos fuera de los bolsillos.
  7. No corras, aunque tengas miedo (y se que tendrás mucho miedo)
  8. Aun cuando sepas que eres inocente , no te resistas al arresto (Por favor!)
  9. No hagas declaraciones acerca del incidente hasta que te encuentres con un abogado o un defensor público
  10. Mantén la calma y el control. Ten mucho cuidado con lo que dices, con tu lenguaje corporal y con tus emociones. Lo más importante es llegar a casa, a salvo

Ya para este momento estoy llorando de nuevo. Porque me vienen a la memoria imágenes de persecuciones, y disparos y  de manifestaciones y de madres llorando y reclamando por sus hijos, cuyas vidas fueron cegadas, no por la delincuencia, sino por la policía.

De acuerdo a datos de Huffington Post, desde la muerte de Michael Brown de 18 años, a manos de la policía en Ferguson, Missouri, los medios de comunicación han informado ampliamente sobre arrestos y asesinatos de hombres negros a tasas mucho más altas que otros grupos. Según un estudio realizado en el 2015, seis de cada 10 negros dicen haber sido tratados injustamente por la policía debido a su raza, . Datos de "The Guardian" revelan que los hombres negros de entre 15 y 34 años son nueve veces más propensos a ser muertos por la policía que cualquier otro grupo demográfico. Este grupo además, representó  el 15 por ciento de todas las muertes del año 2015  resultantes de encuentros con la policía, aun cuando los hombres negros en este rango de edad, representan solamente el 2% de la población de Estados Unidos.   

Entonces me quedan más que claras, las 50 mil razones por las que  tengo que vencer el miedo y contener el llanto y explicar a mi hijo, qué hacer en caso de un encuentro con la policía, porque lo más importante es “ llegar a casa, a salvo” .

Recuerdo que hace tres años cuando dejábamos Brasil, una de mis preocupaciones más grandes era el hecho de que dejaba atrás a  mi hijo de 22 años. Malcolm estaba en medio de su carrera universitaria y  habiamos acordado que se quedaría, era necesario. Recuerdo tener la sensación de que lo dejaba desprotegido, solo. Es que en el fondo una cree que solo porque son tus hijos tienes la posibilidad de protegerlos, de defenderlos del mundo. Yo en el fondo creía que si estaba cerca, podría evitar que algo le pasara. Pero es mentira. Crees que con el amor, eres capaz de evitarles daños y sufrimientos. Mi hijo de 22 años se hacía grande y se hacía independiente en un país que no era el suyo, y yo solo podía llorar. Seguramente tenía razón,  tenía razón de tener miedo. Datos de Amnistía Internacional para Brasil afirmaban que para el año 2012, un joven negro moría cada 23 segundos. Los mismos datos revelan, que ese mismo año, 56 mil personas fueron asesinadas, 30 mil de los cuales eran jóvenes,  77% de los cuales eran negros. En estos crímenes, la policía militar tuvo un papel determinante, pues el 99,5% de las víctimas registradas como "homicidio resultante de intervención policial" fueron  hombres, el 79% eran negros y el 75% eran  jóvenes.

Entonces yo tenía miedo de que mi hijo se convirtiera en víctima y tenía miedo de no estar cerca para según yo, protegerlo.  Todas las conversaciones de los últimos dos años y medio terminaban con: “cuidado por las noches al regresar a la casa. Por favor, no vayas a tomar y manejar. Si llega a pararte la policía, muestra tus mejores modales,  modera tu carácter,  no hagas  movimientos en falso, y pensaba en aquel video que recuerda con insistencia, lo más importante es llegar a casa,  sano y salvo".  
Y ya estoy llorando de nuevo,  porque no es justo tener que enseñar a los hijos a sobrevivir,  en lugar de enseñarles  a vivir la vida sin miedo y a plenitud. Porque entiendo que  la raza, tal como dice Jack Glaser profesor en Berkeley, es un detonante de la violencia policial, pero mis hijos ni los hijos de nadie merecen morir por causa de su raza.
Mis hijos ni los hijos de nadie deberían salir a la calle con el temor de que un encuentro con la policía termine con sus vidas. No deberían tener que sobrevivir en un sistema que los arrincona, que los estereotipa y crea un aura de miedo en su contra. Mis hijos ni los hijos de nadie deberian vivir en una sociedad que limita sus posibilidades de alcanzar todo su potencial como seres humanos y que nos hace a todos vivir con miedo.

Porque el racismo lastima y hiere profundamente. El racismo mata, y ni mis hijos ni los hijos de nadie merecen eso.
Porque mi hijo de 15 años no deberia de increparme porque no he sido capaz de darle el protocolo a seguir, ante un eventual encuentro con la policia. Porque la policia debería protegerlo, y no representar de manera alguna, una amenaza para su seguridad. Porque yo no debería tener que dar a mi hijo de 15 años estrategias de sobrevivencia ante ese eventual encuentro con la policía.
Porque yo no debería sentir miedo por ser madre de dos jóvenes negros.

Será que en el resto de América Latina es tan diferente?  Carlos Angulo afrodescendiente colombiano, hace un año y medio lanzaba un grito desesperado en las calles de Bogotá (adjunto el video) y yo otra vez, lloraba al ver su impotencia ante una situación injusta que se repite una y otra vez. Será que un día acaba?

2 comments:

CARLOS BRENES SOCIOLOGO said...

ROTUNDAMENTE CIERTO Y CORRECTO. Gracias querida amiga, hermana complice de sueños...porque esos protocolos de vida deben ser protocolos humanos...porque esa "angustias amorosas" de esas madres vida...las vivimos contigo y con todas las madres rotundamente negras, pero tambien con las madres solas y con las madres indigenas y con las madres pobres...GRACIAS ROTUNDAMENTE AMIGA ROTUNDAMENTE HERMOSA

olga batista said...

Qué tristeza que tenga que ser así, Shirley. Desde El Salvador les envío mi especial cariño a ti y a don Harold. Los recuerdo siempre.